Conductor con brevete profesional al volante de un bus interprovincial en una carretera de la sierra

El postulante llega a la entrevista con experiencia de sobra: seis años manejando combis en la ciudad, buenas referencias y ganas de pasar a la ruta Lima–Huancayo. Saca su licencia, el jefe de operaciones la revisa y la conversación termina ahí. Es una A-IIb. Con ese brevete profesional puede conducir un minibús, pero no el bus de 50 asientos que la empresa necesita cubrir esta semana.

La escena se repite en muchas empresas de transporte interprovincial porque las categorías de licencia se parecen entre sí y la diferencia entre una y otra no está en los años de manejo, sino en el peso del vehículo. Entenderlas evita contrataciones fallidas y, sobre todo, evita poner un bus en carretera con un conductor que no está habilitado para llevarlo.

Qué es el brevete profesional

El brevete profesional es la licencia de conducir de clase A que habilita a una persona a manejar vehículos de transporte de pasajeros o de mercancías como actividad laboral. En el Perú corresponde a las categorías A-IIa, A-IIb, A-IIIa, A-IIIb y A-IIIc, definidas en el Reglamento Nacional del Sistema de Emisión de Licencias de Conducir (Decreto Supremo N.° 007-2016-MTC).

Cada categoría superior incluye a las anteriores, pero no todas se suman de la misma forma. La A-IIIa y la A-IIIb son ramas paralelas, una para pasajeros y otra para carga, y solo la A-IIIc permite conducir ambos tipos de vehículo.

La categoría depende del bus, no del conductor

La pregunta correcta antes de revisar una licencia no es cuántos años tiene manejando el postulante, sino qué unidad va a conducir. La clasificación oficial del MTC lo resuelve por tipo de vehículo y peso bruto.

A-IIb: microbuses y minibuses

Autoriza a conducir vehículos de pasajeros de las categorías M2 y M3 de hasta 6 toneladas de peso bruto vehicular, en cualquier modalidad de servicio. En la práctica, eso abarca el microbús de 10 a 16 asientos y el minibús de 17 a 33 asientos. Es la licencia típica de quien viene del transporte urbano o de rutas cortas con unidades medianas.

A-IIIa: el ómnibus interprovincial

Es la categoría que importa para la mayoría de flotas interprovinciales. Autoriza a conducir vehículos de la categoría M3 de más de 6 toneladas destinados al transporte de personas: el ómnibus urbano, el panorámico, el articulado y el ómnibus interurbano de uno o dos pisos con más de 33 asientos, que es el bus de ruta larga. Un conductor con A-IIIa puede manejar también todo lo que permiten la A-IIa y la A-IIb.

A-IIIb y A-IIIc: carga y la licencia completa

La A-IIIb es la licencia de carga pesada: camiones de la categoría N3, tractocamiones y semirremolques. No habilita para conducir un bus de pasajeros. Si tu empresa también opera camiones, el detalle de lo que exige ese servicio está en el artículo sobre requisitos del transporte de carga pesada.

La A-IIIc es la categoría más alta y permite conducir indistintamente los vehículos de la A-IIIa y de la A-IIIb. Para una empresa que mueve pasajeros y carga, un conductor con A-IIIc da flexibilidad para cubrir cualquiera de las dos operaciones.

Minibús y ómnibus de dos pisos: cada uno exige una categoría distinta de brevete profesional

Cómo se llega a la A-IIIa

Ningún conductor obtiene la A-IIIa como primera licencia. Según el MTC, el camino regular hacia una licencia profesional de categoría III pasa por estos requisitos:

  1. Tener como mínimo 24 años de edad para la A-IIIa o la A-IIIb, y 27 años para la A-IIIc.
  2. Acreditar al menos dos años de experiencia con la licencia A-IIb. Para la A-IIIc se exigen cuatro años con la A-IIb o un año con la A-IIIa o la A-IIIb.
  3. Obtener la constancia del Programa de Formación de Conductores (COFIPRO) en una escuela de conductores autorizada por el MTC.
  4. Aprobar el examen médico en un centro autorizado y los exámenes de conocimientos y de manejo.

El trámite de recategorización se solicita en el portal de licencias del MTC, en los centros de emisión o en la dirección regional de transportes que corresponda. Para la empresa, la consecuencia práctica es clara: formar un conductor de ómnibus desde cero toma varios años, y eso explica buena parte de la competencia por los que ya están habilitados.

Por qué cuesta tanto encontrar conductores con A-IIIa

Las cifras del propio MTC muestran el cuello de botella. En 2021, de las 453,236 licencias profesionales registradas en el país, el 47.4% eran de categoría A-IIb y solo el 2.7% correspondía a la A-IIIa, la licencia de quienes conducen ómnibus urbanos, interurbanos e interprovinciales. La base de conductores habilitados para un bus de ruta larga es muy pequeña frente a la de unidades medianas.

Esa escasez tiene dos efectos que cualquier jefe de operaciones reconoce. El primero es la rotación: un conductor A-IIIa con buen récord recibe ofertas constantes de otras empresas. El segundo es la tentación de cubrir una salida con quien esté disponible, aunque su licencia no corresponda. Lo segundo es exactamente lo que la SUTRAN detecta en un control en terminal o en carretera, y la responsabilidad no recae solo en el conductor.

Una salida de mediano plazo es formar cantera propia: identificar a los conductores con A-IIb que ya trabajan en las unidades medianas de la empresa, acompañarlos en la recategorización y pasarlos a la ruta larga cuando cumplan el tiempo exigido.

Lo que la empresa debe revisar antes de asignar un bus

Una licencia correcta el día de la contratación no garantiza que siga siéndolo seis meses después. Las licencias profesionales se revalidan periódicamente con un examen médico aprobado, y desde 2022 el MTC exonera del examen de conocimientos a quienes no tienen infracciones graves o muy graves en su récord. El plazo de la nueva vigencia depende de ese mismo récord, así que dos conductores con la misma categoría pueden tener fechas de vencimiento muy distintas.

A eso se suma el curso de actualización en normativa de transporte y tránsito que el MTC exige a los conductores del servicio de transporte terrestre, con un cronograma de acreditación iniciado en julio de 2025 según el último dígito de la licencia. Un conductor que no lo acredite a tiempo queda en una situación irregular aunque su licencia esté vigente.

Jefa de operaciones verifica la categoría y vigencia de la licencia de un conductor antes de asignarle un bus

La revisión mínima antes de programar a un conductor incluye la categoría frente a la unidad asignada, la fecha de vencimiento, el estado de su récord del conductor y los puntos acumulados por infracciones de tránsito. Con una flota de veinte buses y dos o tres conductores por unidad, son decenas de fechas y estados que cambian cada mes.

La regla práctica es simple: que nadie pueda asignar un conductor a una salida sin que el sistema verifique antes su categoría y su vigencia. Un control así evita el error en el momento en que se comete, no cuando lo encuentra el inspector. Si quieres ver cómo se integra esa validación con la programación de salidas y el manifiesto, conoce la plataforma de QuatroBus.